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SEGURIDAD ELÉCTRICA
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Causas de los accidentes eléctricos: envejecimiento de las instalaciones, manipulación no profesional y sobrecarga de circuitos.
 
 
 
 

Los accidentes eléctricos son consecuencia directa de la situación de riesgo en la que se encuentran las instalaciones eléctricas del parque español de viviendas. Fenómenos como el envejecimiento y deterioro de la instalación, la ausencia de dispositivos de seguridad, la manipulación inadecuada de las instalaciones y la sobrecarga eléctrica se convierten en el origen de incendios y electrocuciones que ponen en peligro a las personas y los hogares.

El envejecimiento de las instalaciones eléctricas, asociado a la antigüedad de las edificaciones, es uno de los problemas más importantes de la vivienda en España. Los profesionales del sector consideran que cualquier instalación eléctrica que supere los 30 años de antigüedad se convierte en una instalación peligrosa si no ha sido sometida a ningún tipo de revisión o modificación profesional para renovar los elementos deteriorados y adaptarse a la demanda de potencia.

En España el número de hogares que alcanzan o superan los 30 años de antigüedad es muy elevado y con el paso de los años va aumentando el número de viviendas que cruzan el umbral de la peligrosidad. El paso del tiempo degrada los materiales de la instalación eléctrica: la capa aislante se endurece y se rompe, las juntas se deterioran y el riesgo de incendio y electrocución se incrementa.

En el mejor de los casos, aun cuando los elementos de protección y seguridad aprueben la revisión, las viviendas antiguas que no han sido revisadas no se encuentran adaptadas a las normas técnicas de seguridad publicadas con posterioridad a su construcción y tampoco están preparadas para soportar la demanda de potencia que ha provocado el incremento del número de aparatos eléctricos en el hogar.

Es importante destacar que un 60% de las viviendas españolas, cifra que equivale a 15 millones de hogares, tiene instalaciones realizadas antes de 1975 y la antigüedad se traduce en un incremento del riesgo eléctrico: el 86% de las viviendas de este grupo presenta deficiencias de seguridad propias del paso del tiempo y deficiencias estructurales que se alejan de las exigencias legales de seguridad y consumo que establece el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión (REBT de 2002).

La seguridad de la instalación es otro de los problemas de las viviendas en España, que puede derivar en accidentes muy graves. Un elevado número de hogares carece de las protecciones mínimas de seguridad en la instalación eléctrica: no cuentan, por ejemplo, con diferenciales obligatorios, red de tierras o los denominados Pequeños Interruptores Automáticos (PIA), que protegen ante eventuales accidentes.

El estudio elaborado por la Plataforma PRIE refleja un agravante más relacionado con los elementos mínimos de seguridad: aun estando instalados, un 13,5% de los hogares inspeccionados padece calentamientos anormales en sus protecciones y un 10% dispone de elementos de protección con un funcionamiento incorrecto. Las cifras recopiladas señalan, además, que más de 17 millones de hogares, el 69% de la muestra, cuenta con tomas de corriente inseguras y una cuarta parte carece de red de tierras.

 La manipulación no profesional de la instalación es otro de las causas frecuentes de accidentes eléctricos. Los cambios en la red realizados por los propios consumidores son causa frecuente de accidentes eléctricos: la instalación de alargos, secciones y juntas, enchufes individuales o enchufes múltiples e incluso instalaciones completas son causa frecuente de desequilibrios en la red eléctrica del hogar y sobrecalentamientos que pueden agravarse hasta producir descargas eléctricas o cortocircuitos. A estos accidentes, derivados del uso de las instalaciones eléctricas y los aparatos conectados a la red deben añadirse las electrocuciones directas producidas durante la manipulación indebida de la red.

El cambio en el estilo de vida del hogar es otra de las causas frecuentes de sobrecalentamientos, descargas e incendios eléctricos: en los últimos cuarenta años, el consumo de electricidad ha crecido de forma importante y sostenida debido a la creciente incorporación de aparatos eléctricos conectados a la red doméstica. Como consecuencia, en la actualidad existen más de 16 millones de viviendas con una potencia insuficiente.

Este fenómeno es especialmente grave en las viviendas de más de quince años, ya que la conexión paulatina de aparatos se ha llevado a cabo sin adaptar instalación eléctrica a la demanda de potencia de los usuarios. Un ejemplo de este fenómeno es la integración de las nuevas tecnologías y los electrodomésticos de última generación a la red eléctrica de los hogares: ordenadores, equipos de música de alta fidelidad, placas vitrocerámicas, radiadores eléctricos, secadoras y aparatos de aire acondicionado son ahora dispositivos presentes en la mayoría de hogares y emplearlos sin adaptar la red eléctrica a una demanda superior de potencia entraña un importante riesgo.


 
 
 
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